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Psicología individual de un trader

15 febrero 2016, 13:59
Belokrylov Vladimir
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¿Por qué debemos especular?



La especulación en el mercado bursátil parece ser algo interesante. Pero esta simplicidad es engañosa. Una vez que ha tenido éxito al principio, un aprendiz ya se cree invencible, actúa sin cuidado y lo pierde todo.

Hay muchas formas de llegar al mercado bursátil, algunas veces de forma lógica, aunque con mayor frecuencia es más bien lo contrario. La bolsa es una oportunidad de echar un vistazo al dinero de un solo golpe. Y el dinero, para muchas personas, es libertad, aunque no muchas saben qué hacer con él después. Tan pronto como te has familiarizado con la especulación bursátil, te conviertes en dueño de ti mismo: puedes vivir en cualquier sitio que desees, trabajar donde quieras y todo ello sin tener un jefe. Es un delicioso trabajo intelectual: ajedrez, póker y crucigrama al mismo tiempo. Es el tipo de trabajo que es gusta a quienes les encantan los acertijos y las adivinanzas.

La especulación en bolsa llama a los valientes y atemoriza a aquellos que prefieren el pájaro en la mano. Un hombre común vive de forma regular: desayuno, trabajo, almuerzo, en casa por la noche, una cena con una botella de cerveza, ver la televisión y dormir. Si tiene oportunidad de hacer algo de dinero, confía el dinero a un banco para ahorrar. Y un especulador pasa cada hora trabajando y arriesgando su capital. Un especulador se sale del camino que recorre la mayoría y se dirige hacia la imprecisión del futuro.

Alcanzando nuestro potencial


La obsesión por hacer realidad las capacidades propias es innato e inherente a muchas personas. Esto es lo que empuja a las personas a medirse con los demás en el mercado bursátil. Además, es posible obtener el placer deportivo y una considerable cantidad de beneficios. Los buenos especuladores suelen ser trabajadores y astutos. Responden a todo lo nuevo. Les interesa relacionar y su objetivo no es el dinero. Su objetivo es especular hábilmente. Y luego llegará el dinero de forma natural.

Los especuladores de éxito mejoran sus habilidades sin desanimarse. Alcanzar la perfección individual es más importante que el dinero. Un especulador de éxito de Nueva York decía: "Si crezco como profesional al menos medio punto porcentual al año, moriré siendo un genio". Un especulador de verdad se esfuerza por lograr la perfección. Otro profesional de Texas decía: Puedes pasar incluso todo el día frente a mí con los ojos fijos en mí, pero no podrás vislumbrar si he perdido o ganado dos mil." Es decir, está en un nivel en que ganar no es un triunfo, y perder no es una vergüenza. Está completamente implicado en el juego, mejora sus habilidades y el dinero ya no puede influir en sus sentimientos.

El desastre de aquellos que quieren mejorarse a sí mismos es que ellos mismos son su peor enemigo. Los conductores descerebrados tienen un accidente a diario y estrellan sus coches, los especuladores descerebrados malgastan sus cuentas. El mercado bursátil es un abismo de oportunidades que puede perjudicarnos o permitirnos alcanzar nuestro máximo potencial. Interpretar nuestros propios dramas en el escenario bursátil es una diversión cara. Los especuladores que no son coherentes consigo mismos a menudo buscan en el juego del mercado bursátil una salida para sus deseos contradictorios. Pero si no sabes por qué luchas, puedes verte en una situación muy decorosa: caer en tu propia trampa.


Fantasía frente a realidad


Imagina: tu amigo compró un terreno y dijo que puede subsistir con este huerto. ¿Qué le espera? Por supuesto, una vida muerto de hambre. Muchas personas dan rienda suelta a sus emociones cuando empiezan en el mercado bursátil también. Uno de mis amigos me contó su plan sobre cómo vivir de los beneficios de un capital bursátil de 6.000 dólares. He intentado hacerle entrar en razón, pero cambió de tema. Es un analista excelente, si no fuera porque no quiere reconocer que su plan de "cultivo intensivo" es una muerte segura. Al intentar ganar de cualquier forma debe correr un gran riesgo. Eso significa que le echarán del juego si se encuentra con un pequeño giro del mercado bursátil.

El especulador que prospera es realista. Él o ella se da cuenta de lo que tiene a su disposición y lo que no. Él o ella ve claramente qué ocurre y cómo actuar en este caso y en otros. Él o ella hace una estimación práctica de la situación de la bolsa y elabora planes reales para contener las emociones. Las ilusiones no son cosa del especulador profesional.

Un profano entra en pánico después de realizar algunas operaciones sin éxito y perder algo de dinero. Sus ideas sobre el mercado bursátil se hacen más imprecisas a medida que avanza. Los tipos sin suerte fantasean mucho sobre la compra, la venta y la elección de las transacciones. Actúan como los niños que tienen miedo de pasar por el cementerio o mirar debajo de la cama por la noche, y eso es porque el miedo tiene los ojos grandes.

El mercado bursátil calienta la imaginación jugando con sus imprecisiones. Este tipo de ideas ilusorias están muy extendidas. Hay incluso un curso con lecciones sobre las fantasías generales en la universidad psicoanalítica de Nueva York donde yo estudié. Aquí hay una de ellas, por ejemplo: muchos en su niñez creen que sus padres son adoptivos. Esta suposición es un intento de explicar la hostilidad o frialdad de la familia. Esto consuela a un niño pero le impide ver el mundo tal y como es. Las fantasías afectan al comportamiento del ser humano, aunque es posible que él o ella no se dé cuenta de ellas. Me comunico con muchos especuladores y contantemente me doy cuenta de esta o aquella fantasía: distorsionan la realidad y entorpecen el éxito en el mercado bursátil. Un especulador de éxito debe reconocer sus propias fantasías y deshacerse de ellas.


Mito sobre los saberes del mercado bursátil (mito del cerebro)


Pues oír de los tipos sin suerte que sufren del mito sobre los saberes del mercado bursátil: "He perdido porque no conocía los secretos del mercado". Muchos se equivocan al pensar que los especuladores que prosperan conocen algunos secretos especiales. Debido a esto, a los consultores y traders de los métodos listos para usarse sobre el juego del mercado bursátil no les faltan clientes. Un especulador abatido gasta con frecuencia todo su capital bursátil intentando adquirir estos "saberes". Él o ella está dispuesto a pagar 3.000 dólares por un "método infalible" probado en un ordenador para el trading bursátil. Cuando esta idea fracasa, gasta otra buena cantidad en alguna "instrucción con base científica": contemplando el movimiento de los planetas, como se escribe aquí, él sabrá salir victorioso y convertirse en un verdadero especulador profesional.

Estos torpes no entienden que jugar en el mercado bursátil no requiere tanta sabiduría. Es mucho más difícil quitar un apéndice cecal, construir un puente o emitir un juicio. Los buenos especuladores suelen ser astutos, pero no siempre son intelectuales. Muchos de ellos no fueron a la universidad, y algunos incluso dejaron la escuela. El juego del mercado bursátil suele atraer a los hombres de negocios de éxito o a las personas con profesiones liberales. Este es el retrato del cliente americano medio de una empresa de corretaje: un hombre casado de cincuenta años con educación superior. Muchos tienen el mismo nivel académico o su propia firma. Los grupos más numerosos son ingenieros y granjeros. Entonces, ¿por qué estas personas con tanto éxito en sus propios negocios pierden en el mercado bursátil? La cuestión es que el pasaporte hacia el éxito no reside en una sabiduría especial, ni en ningún secreto y desde luego no en la educación.

Mito sobre el capital insuficiente


Muchos tipos sin suerte creen que si el saldo de su cuenta fuera mayor tendrían éxito. Los profanos son expulsados del juego después de tener pérdidas o de perder transacciones trágicamente. Con frecuencia, después de que la cuenta del profano se ha quedado a cero, los cambios del mercado apuntan justo a la dirección prevista por el perdedor. Él o ella están listos para tirarse de los pelos (o de los pelos del agente de bolsa) De hecho, si se preocuparan durante otra semana, ¡tendrían los fondos en su bolsillo! Los desafortunados buscan en esto la prueba de lo correcto de sus tácticas. Ganando, ahorrando o pidiendo dinero prestado abren una pequeña cuenta nueva. La historia se repite: el desafortunado es expulsado del juego, y el mercado demuestra lo "acertado" del perdedor al cambiarle la cara, pero es demasiado tarde: la cuenta ya ha sido eliminada. Aquí es cuando nace la fantasía "si hubiera tenido una cuenta más grande, me habría servido durante más tiempo y habría ganado".

Muchos desafortunados recurren al apoyo monetario de familiares o parientes haciéndoles ver que se trata de algún tipo de ganancia probable. A primera vista parece que pueden realmente ganar mucho si tuvieran más dinero en la cuenta. Pero al recaudar una mayor cantidad de dinero, lo pierden, es como si el mercado se burlara de ellos. A un torpe le falta inteligencia, no capital. Él o ella pierden ambos con una cuenta grande o con la pequeña igualmente. Él o ella sobreespecula y gestiona el dinero sin mirar por él. Él o ella gestionan el riesgo de forma irracional, tanto con una cuenta grande como con una pequeña. Con todas las ventajas de sus tácticas, él o ella será expulsado del juego por su inaptitud al jugar en él.

Los especuladores suelen interesarse por la cantidad de dinero con la que comenzar. Quieren mantener sus criterios frente a la cabalgata de reducciones de capital, frente al descenso temporal del capital. Cuentan con las pérdidas, pero no con las ganancias, en primer lugar. Imagine un arquitecto que planifique en primer lugar la construcción de algunos puentes que deben quedar destruidos y luego construyan efectivamente esta obra. O imagine a un cirujano que asuma que tendrá la capacidad suficiente para extraer un apéndice cecal justo después de algunas cirugías con resultado letal. Y, desde luego, los especuladores hacen exactamente lo mismo. El que quiere ganar y tener éxito debe limitar estrictamente sus pérdidas. Para ello, debe arriesgar una pequeña parte de su capital en cada transacción.

Se requieren varios años para hacerse con la ciencia del mercado bursátil. Comience con una cuenta de no más de 20.000 dólares y vigile que cada transacción no supere el 2 % de pérdidas de capital. Aprenda de las pequeñas pérdidas en las cuentas pequeñas.

Los profanos no calculan las pérdidas y no están en absoluto preparados para ellas. La conclusión sobre el capital insuficiente es la trampa psicológica que contribuye a ocultarse a sí mismo dos verdades amargas: la ausencia de autocontrol durante el juego y la ausencia de un control realista del capital. Una gran cuenta bursátil, no obstante, tiene una ventaja: el coste de las instalaciones y los servicios supone un importe inferior del dinero invertido. El propietario de un fondo de un millón solo deduce el 1 % de este, gastando 10.000 dólares en ordenadores y seminarios. Los mismos gastos comprenderán el 50 % de un capital de 20.000 dólares.


Mito del piloto automático


Imagine que alguien le propone comprar un sistema de conducción automática. Dele a esta persona un par de cientos de dólares y la placa del ordenador es suya: solo necesita colocarla en el panel de control del coche. Él o ella le garantiza que usted no necesita conducir más. Incluso puede quedarse dormido mientras el "sistema de conducción" le lleva al lugar de trabajo. Lo más probable es que no vea a este trader riéndose.

¿Y si él o ella le propusiera un sistema automático para el mercado bursátil? Los especuladores que creyeron en el cuento del juego con el piloto automático creen que el proceso de acumulación de beneficios puede automatizarse. Uno intenta desarrollar su propio sistema para el juego del mercado bursátil, los demás lo compran a los "profesionales". Abogados, doctores, hombres de negocios que han mejorado sus habilidades durante años tiran miles de dólares al comprar "el profesionalismo del negocio listo para funcionar". La avaricia, la pereza y el analfabetismo matemático habla en el interior de ellos.

Antes, este tipo de sistemas se suministraban en forma productos de la prensa, pero actualmente se produce en forma de disquetes protegidos contra la copia. Algunos sistemas son sencillos, otros son sutiles con un programa de optimización incluido y las instrucciones para la distribución de los activos líquidos. Muchos especuladores gastan miles de dólares en buscar el milagro que convierta algunas páginas de código en un caudal interminable de dinero. Los cazadores de sistemas para el mercado bursátil recuerdan a los caballeros medievales que pagaban a los alquimistas por conocer el secreto de transformar los metales simples en oro.

La compleja actividad humana desafía a la automatización. Los sistemas de computadoras educativas no sustituyen a los profesores y los programas para el cálculo de impuestos no dejan a los contables sin trabajo. Entre los muchos tipos de actividades, la decisión se deja al ser humano: las máquinas y los sistemas pueden ayudarles pero no reemplazarlos en ningún caso. Muchos cantaron victoria al comprar los sistemas: incluso colaboraron en el "Club 3000" perpetuando el coste de los sistemas en su nombre. Si existiera un sistema automático del juego del mercado bursátil, podríamos vivir de lujo en algún lugar de Tahití hasta el final de nuestros días, recibiendo los cheques del agente de bolsa.

Sin embargo, actualmente los sistemas del mercado bursátil solo han enriquecido a sus proveedores. Su sector no es grande pero pintoresco. Si los sistemas son realmente eficaces, ¿por qué se habrían de vender? ¿No sería mejor que en lugar de venderlos se fueran a Tahití ellos mismos para solo tener que negociar los cheques? Todos tienen su propia respuesta para esta pregunta. Lo harán el día que prefieran escribir programas en lugar de especular. Otros dicen que venden sus sistemas de manera extraordinaria para obtener beneficios.

Los trueques siempre varían, dejando en nada las actividades de los sistemas automatizados del juego del mercado bursátil. Los métodos antiguos ya quedaron obsoletos y mañana pueden ser incluso perniciosos. Un especulador experimentado siempre corregirá su sistema si hay algo defectuoso en él. El sistema automático es menos flexible y autodestructivo en sí mismo. A pesar de usar pilotos automáticos, las aerolíneas no dejan de pagar bien el trabajo de sus pilotos. Bueno, solo el ser humano puede solventar una situación imprevista. Solo él o ella puede evitar un accidente, si el avión pierde presión en algún sistema sobre el Pacífico o si se queda sin combustible en algún lugar de Canadá. Los periódicos informaron sobre este tipo de situaciones y en todos los casos el piloto realizó un aterrizaje de emergencia gracias a la experiencia y el sentido común. Es algo que no puede hacer el piloto automático.

Arriesgar en el sistema automático es lo mismo que confiar tu destino al piloto automático. Una vez que llega la situación imprevista la cuenta desaparecerá. Luego está el buen sistema bursátil, seguro, pero el especulador deberá controlar y corregirlo en función de su propia estimación. Las riendas del control deben estar en sus manos: es imposible dejar a un lado la responsabilidad del éxito en el sistema del mercado bursátil.

Los especuladores que sufren la fantasía del piloto automático intentan vivir como niños. En esos días en que las mamás se lo hacían todo: alimentarlos, darles calor y protegerlos. Ahora, estas personas intentan reconstruir este entorno para ellas mismas, quieren descansar tranquilamente y recoger los beneficios con sus manos, al igual que solían beber la inagotable leche materna. Pero el mercado bursátil no es una mamá. Hay tíos severos y tías que intentan poseer tu dinero y no darte ninguna leche que beber.


Culto a la personalidad


Muchos luchan por la libertad y la independencia pero solo verbalmente. Cuando se encuentran en dificultades, se estrellan contra una nueva realidad y comienzan a buscar una "mano fuerte". A medida que se derrumban, suelen pedir consejo a este y a aquel gurú. Crecí en la Unión Soviética donde a nosotros, los niños, nos enseñaban que Stalin era nuestro gran líder. Y después de su muerte tuvimos que aprender que era un monstruo. Pero cuando estaba vivo sirvió a muchos. Bueno, les ahorraba la necesidad de pensar. "Pequeños Stalins" establecidos en muchas esferas: en economía, biología, arquitectura, etc. Cuando empecé con el juego del mercado bursátil al llegar a EE.UU., estaba asombrado: muchos especuladores habían estado buscando a su gurú aquí también, su propio "Pequeño Stalin". La fantasía según la cual un ser humano puede enriquecer a otro merece una especial atención.


Sin jugar a ciegas


Para ganar, debes dominar tres principios fundamentales del trading bursátil:

- es una psicología individual racional;
- un sistema lógico de jugar el juego;
- un plan cauteloso de control del capital.


Estos tres pilares son como las patas de un trípode: si quitas uno de ellas todo caerá junto con el que está sentado en él. Los torpes intentan sentarse en el trípode con una o, como máximo, con dos patas. Dirigen toda su atención a los sistemas del trading bursátil. Es necesario jugar el juego del mercado bursátil con un método claramente diseñado. Durante el transcurso del juego debes analizar tus emociones prestando atención a la toma de decisiones razonadas. Además, tienes que diseñar un plan de control del capital que no permita que te quedes fuera del juego durante la larga serie de pérdidas.

Psicología de las transacciones

El estado emocional de un jugador se refleja en el estado de su capital. No importa lo bueno que sea el sistema de elección de transacción, el especulador no escapará a las pérdidas si comienza a jugar con miedo, con excesiva confianza o de forma presumida. No hay que entrar el mercado ni salir de él si se tiene el presentimiento de que el beneficio o el miedo ha cegado nuestra mente. El éxito o el fracaso en el mercado bursátil depende de si controlamos nuestras emociones. En el juego del mercado bursátil, competimos con las mentes más astutas del mundo. Y el campo está sembrado de trampas esperándonos. Una vez que hemos permitido que las emociones participen en la competición, nuestro juego habrá terminado. Somos responsables del resultado de cada transacción. El juego comenzará o finalizará para nosotros en el momento en que entremos o salgamos de la transacción. No nos irá bien solo con un buen sistema de juego. La mayoría de especuladores son expulsados porque no están preparados psicológicamente para ganar.

Recortando nuestras esquinas


El mercado bursátil es un gran seductor: sus encantos nos están esperando a cada paso, igual que cuando visitamos un tesoro repleto de oro o un bellísimo harén. Desata el hambre de victoria y te golpea con el miedo a perder. Estas emociones ocultan la percepción de la realidad, las habilidades y el riesgo. Al realizar algunas transacciones con éxito, la mayoría de profanos se consideran genios. La cabeza está inmersa en un torbellino pensando que podemos pasar por alto nuestras propias reglas en virtud de nuestras cualidades individuales: el éxito está garantizado en cualquier caso.

Ahí está, un especulador inicia el camino del autosabotaje a medida que rodea su propias reglas. Muchos especuladores ganan a medida que estudian y luego liberan sus emociones. Muchos especuladores abatidos viven en un columpio: arriba y abajo, arriba y abajo.

La marca del especulador que prospera es su capacidad para acumular capital de forma sostenida en el tiempo. Es necesario registrar y evaluar objetivamente nuestra propia actividad en el mercado. Es útil llevar un diario con los gráficos del mercado antes de la apertura de las transacciones y después del cierre de estas, y también registrarlas con una descripción detallada que incluya los gastos por comisiones y desfases. Es necesario cumplir estrictamente las reglas de control del capital. Emplearemos la misma cantidad de esfuerzo en el autoconcepto que en la valoración de la actividad del mercado.

He leído muchos libros sobre la psicología del juego del mercado bursátil durante su caracterización. Y he descubierto muchos consejos razonables en ellos. Por ello, algunos autores persuadidos por el autocontrol señalan que: "El mercado bursátil no debe atravesar su propia línea. No deben tomarse decisiones durante el juego. Debe planificarse el juego y jugarse según el plan". Otros, persuadidos por la flexibilidad de las acciones: "Comienzan el juego sin ninguna previsión. Cambian los planes durante los cambios del mercado". Algunos especialistas proponen el aislamiento: no escuchar las noticias del mercado bursátil, no leer el Wall Street Journal, no dialogar con otros especuladores, en persona sobre el mercado bursátil. Aunque otros aconsejan compartir las ideas con otros colegas para aprender cosas nuevas. Cada consejo parece ser un consejo útil, pero contradice a otros que no son menos útiles. He seguido leyendo los libros y desarrollando mi actividad en el mercado prestando atención a la mejora del sistema.

He descuidado también mi entrenamiento psicológico. Ni siquiera imaginaba que hay algo en común en estos dos ámbitos hasta que me sentí bendecido una vez por ello. La psiquiatría me dio la idea que invirtió mi estilo de juego.


Conocimientos que invirtieron mi estilo de juego


Al igual que la mayoría de psiquiatras, tuve a muchos pacientes que sufrían de alcoholismo. Además, he trabajado como consultor en un importante programa de rehabilitación de drogadictos. Y posteriormente comprendí que los drogadictos y alcohólicos tienen muchas más opciones de volver a la vida normal en los grupos de apoyo mutuo, que en las instituciones psiquiátricas con el sistema tradicional.

La sanación mental, las medicinas y la costosa cura en las clínicas pueden sacarlos de la bebida, pero raramente los convierte en abstemios totales. Muchos drogadictos sufren una recaída. La forma más útil es participar en Alcohólicos Anónimos o cualquier otro grupo de apoyo. Desde que comprendí que los miembros de Alcohólicos Anónimos tienen series posibilidades de convertirse en abstemios totales y comenzar una nueva vida, me hice un gran admirador de esta comunidad, enviando a mis pacientes a ella y a sus filiales (como Alcohólicos Anónimos para hijos adultos).

Ahora, al comenzar la cura de un alcohólico les animo a que entren en Alcohólicos Anónimos convencido de que de no ser así, nuestros esfuerzos serán una pérdida de tiempo y dinero. Una vez durante la noche, hace ya muchos años, visité a mi amigo del departamento cuando caminaba hacia una reunión informal en nuestro departamento de psiquiatría. Dos horas antes del comienzo de la reunión mi amigo (que se dedicaba a curar el alcoholismo) me preguntó: "Entonces, ¿qué prefieres?, ¿ver las películas o visitar la reunión de la Comunidad?" Envié a muchos a Alcohólicos Anónimos, pero nunca estuve allí porque no he bebido tanto. Y decidí visitar Alcohólicos Anónimos, para aprovechar la oportunidad: Necesitaba ver cómo ocurría todo allí. La reunión tuvo lugar en el departamento local de la unión cristiana de la juventud.

Una decena de hombres y mujeres se sentaron en las sillas plegables en la sencilla habitación. La reunión duró una hora. Estaba asombrado por lo que oía: estas personas parecía que estaban hablando de mi juego del mercado bursátil. Por supuesto, han hablado del alcohol pero una vez que cambié la palabra "alcohol" por la palabra "pérdida", la mayor parte hacía referencia a mí. Mi capital del mercado bursátil seguía saltando en aquel momento. Dejé la reunión sabiendo cómo luchar con las pérdidas: como la lucha contra el alcohol en Alcohólicos Anónimos.


Ganadores y perdedores


La gente viene al mercado bursátil desde distintas categorías, trayendo sus propias ideas, ventajas de su educación y experiencias pasadas. Pierden ya que actúan en el mercado bursátil de la misma forma que en sus vidas diarias. El éxito y la derrota en el juego del mercado bursátil depende de:

- tus ideas y emociones;
- tu actitud frente al beneficio y el riesgo;
- tu miedo y tu hambre de victoria;
- tu capacidad para atemperar tu pasión por el juego y el ideal por unas emociones refinadas.


Y sobre todo, el éxito y la derrota dependen de la capacidad de jugar con la cabeza y no jugar al drama de las emociones. Un especulador que se regocija con la victoria y recae en la depresión por las pérdidas no puede hacer fortuna: en su lugar, las emociones le controlarán. Si dejas que el mercado bursátil te ponga de rodillas ante el deleite o la desesperación, di adiós a tu dinero.

Para ganar en el juego del mercado bursátil es necesario conocer nuestra propia naturaleza, actuar con confianza y ser conscientes de nuestras propias acciones. Las personas que se ven afectadas por las pérdidas se lanzan a buscar métodos milagrosos. Al mismo tiempo, no se dan cuenta de las importantes lecciones que podrían aprender de su entorno profesional o empresarial.

Similar al océano


El mercado bursátil es semejante a un océano donde las mareas fluyen y las bajas mareas vienen y van al margen de nuestros deseos. Te gusta comprar acciones cuyo precio está al alza. Actúas con frialdad desde el miedo cuando vendes y la subida comienza en el mercado, y tu capital se funde con cada salto. Pero tus emociones no existen para el mercado: solo viven dentro de ti.

El mercado bursátil no sabe de tu existencia. Su afecto no está al alcance del tuyo. Solo tienes poder sobre tus acciones.

Tu prosperidad no tiene importancia para el océano. Pero no se trata de hacer de tu vida un obstáculo. Cuando un leve viento impulsa tu barco en la dirección deseada en un día soleado, eso te gusta. Cuando el elemento oceánico lleva tu barco hacia los cayos durante la tormenta, entras en pánico. Las emociones que surgen gracias al océano viven solo en tu espíritu. Pero si las liberas, te arriesgas a perecer, porque comienzan a controlar tu comportamiento y a presionar la mente.

Un hombre de mar no puede controlar el océano, pero sí puede controlarse a sí mismo. Estudia las corrientes del mar y los cambios climáticos. Aprende las habilidades de navegación y acumula experiencia. Sabe cuándo es posible salir al mar y cuándo es mejor quedarse en puerto. Un buen hombre de mar se basa en sus conocimientos y su mente.

Un océano puede ser útil: es una industria pesquera y una vía navegable hacia lejanos países. Un océano puede ser peligroso también: es un lugar caótico, una tumba. Cuanto más racional eres con él, más probable es el éxito. En el océano distraen tu atención todo tipo de emociones.

Un especulador debe estudiar los cambios del mercado como un hombre de mar las corrientes oceánicas, el ir y venir de las mareas y la bajamar. No puedes doblegar el mercado bursátil y tenerlo bajo control, pero doblegarte a ti mismo es completamente posible. Debes aprender la ciencia de controlarte a ti mismo durante el juego del mercado bursátil en las pequeñas transacciones.

Un aprendiz realizando algunas transacciones rentables imagina no pocas veces que puede incluso caminar sobre el agua. Él o ella comienza una senda descuidada de riesgo y pérdidas. Sin embargo, un profano que ha perdido varias veces, pierde su corazón: él o ella incluso no puede enviar una orden a un bróker, a menos que su sistema le recomiende comprar o vender. Si te rindes al deleite o al miedo durante el juego, no podrás usar tus conocimientos y tu mente en toda su plenitud. Perderás en las transacciones irracionales con tu cabeza en las nubes de la alegría. Perderás las transacciones rentables paralizado por el miedo.

Un especulador profesional juega con la cabeza y demuestra moderación. El deleite y la desesperación durante el juego es el destino del profano.


Toma de decisiones emocionales


La mayoría de personas anhelan los espectáculos y las emociones exquisitas. Quienes nos divierten: cantantes, artistas, deportistas profesionales, ganan más dinero que los representantes de profesiones "útiles": doctores, aviadores o profesores. A la gente le gusta emocionarse: compran boletos de lotería, vuelan a Las Vegas, ven la escena ralentizada cerca del lugar de un accidente de avión.

El juego del mercado bursátil es una actividad impresionante: puede convertirse en una lujuria irresistible. Los que fracasan pierden su capital pero ganan un montón de emociones.

El mercado bursátil es una de las mayores atracciones del mundo. Es una competición donde puedes ser espectador y participante. Imagine que está en un partido de equipos de una liga de primer nivel y pudiera dejar su asiento en la grada y unirse a los jugadores en el campo por otro centenar de dólares. Y si marca un gol podría recibir una cantidad económica similar a la de un profesional. Puede que entrara al partido por primera vez después de esperar un buen rato por un momento de suerte. Y lo mismo para la segunda vez. Esta cautela de los aprendices dio pie a la llamada "suerte del principiante". Pero un profano comienza a pensar que él o ella es más fuerte que los profesionales después de marcar algunos goles y ganar algo de dinero.

El profano ambicioso comienza a salir al campo sin esperar el momento adecuado e incluso cuando el juego no promete ser propicio. Y este no entenderá qué ha ocurrido cuando su capital se haya agotado.

Las decisiones tomadas bajo la influencia de un minuto es una muerte segura en el mercado bursátil. La corveta es el modelo típico de juego con las emociones en el mercado bursátil. Vaya al hipódromo y vea a los jugadores, pero no a los caballos. Hacen ruido con las piernas, saltan y gritan a los caballos y a los jinetes con pasión. Las gradas están desbordantes de emoción. Los ganadores son abrazados y los perdedores están furiosos. La alegría, la tristeza y la esperanza de un juerguista es el picante de las emociones del mercado bursátil. Un jugador de hipódromo con la cabeza fría no se altera, no llora y no apuesta una gran cantidad de dinero en la primera ronda.

A los propietarios de casinos les gustan los bebedores habituales. Les dan vino y de cenar por su propia cuenta, ya que los borrachos siempre se lo gastan todo, juegan más tiempo y son más aventurados. Se esfuerzan por expulsar del casino a los jugadores precavidos. Nadie dará una bebida gratis en Wall Street, pero tampoco te echarán por tus habilidades especulativas.


Responsables de nuestras propias vidas


Al tropezar con una colilla el mono le da una patada. ¿Le divierte esto a usted? Y ¿le divierte cuando usted actúa como ese mono? Por ejemplo, hay una recesión en el mercado bursátil y usted va al alza y comienza a doblar la apuesta en la transacción que pierde. Actúa bajo la influencia de sus emociones, no del intelecto. Entonces, ¿por qué un especulador que intenta quedarse a la par en el mercado bursátil es mejor que un mono que da una patada a su inexpresivo agresor? Enojo, miedo y fascinación durante el juego son los enemigos del éxito. Debe analizar sus pasos pero no dejar salir sus emociones.

Al jugar sucio en el mercado bursátil comenzamos a tener miedo de él, ideando algunas estúpidas señales. Mientras tanto, él vive su propia vida de subidas y bajadas como un océano con sus tormentas y calmas. Aquí tenemos lo que Mark Douglas escribió en su libro "El trader disciplinado": "No hay un comienzo, mitad o final: solo lo que creamos en nuestra propia mente. Raramente alguno de nosotros crecemos aprendiendo cómo actuar en un terreno que permite una total libertad de expresión creativa, sin estructuras externas que lo restrinjan en forma alguna".

Al intentar volver o dominar el mercado bursátil, nos parecemos a un emperador de la antigua Roma que ordenaba a los guerreros que golpearan el mar porque se había llevado a sus marineros. La mayoría de nosotros no desconocemos el dominio del mercado, conciliándonos con él y dejando salir las emociones en él. Casi todos nos consideramos el centro del universo y los demás, juntos o no, son solo amigos o enemigos. Pero el mercado bursátil es completamente anónimo y esta teoría no sirve para nada con él.

Y esto es lo que el psiquiatra de Harvard, Leston Havens, escribe al respecto: "El canibalismo y la esclavitud son probablemente las manifestaciones más antiguas de la depredación y la sumisión humanas. Aunque ambas tienen hoy día poco protagonismo, su continua existencia en formas psicológicas demuestra que la civilización ha logrado un gran éxito al pasar de lo concreto y lo físico a lo abstracto y psicológico, mientras continúa con los mismos propósitos". Los padres meten miedo a los niños, los profesores reprimen y los adolescentes mayores muerden. Sirve de algo sorprenderse porque la mayoría de nosotros crece como los caracoles, que ocultan su concha o como los timadores que saben cómo protegerse dando zarpazos en compañía. La independencia del comportamiento parece ser antinatural pero es lo único que trae el éxito en el mercado bursátil.

"Si el comportamiento del mercado le parece misterioso, eso es porque su propio comportamiento es misterioso y difícil de manejar", señala M. Douglas. "No puedes determinar realmente qué es lo que probablemente va a hacer el mercado a continuación cuando ni siquiera sabes lo que harías tú a continuación al margen de lo que puedas percibir o desear". "Lo único que puedes controlar es a ti mismo", escribe luego el autor. "Como trader, tienes el poder de darte a ti mismo dinero o de dar ese dinero a otros traders". "... los traders que pueden hacer dinero de forma continuada cada semana, mes y año operando desde la perspectiva de una disciplina mental", añade.

Cada trader es poseído por su demonios y puede ser exorcizado hacia el camino del profesionalismo. Quiero compartir las reglas que me han ayudado a dejar de ser un profano desenfrenado y convertirme en un semiprofesional con las grandes habilidades de la equivocación y, finalmente, en un especulador profesional. Puede modificar este formulario con respecto a usted.

  1. Organícese para un largo camino por el mercado: considérese un especulador para casi toda su vida;

  2. Aprenda constantemente. Lea y escuche a los expertos, pero tómese todo con una dosis adecuada de escepticismo. Pregunte a los expertos pero no lo asimile sin fundamentos;

  3. No sea avaricioso, no caiga en el juego, estudie primero. El mercado bursátil no desaparecerá, los meses y años tras las perspectivas serán aún mejores;

  4. Desarrolle un método para el análisis del mercado, por ejemplo: "La probabilidad B aparece en el caso A". El mercado bursátil es un valor multidimensional, use varios métodos de análisis de las transacciones planificadas. Observe los hechos del historial del mercado y los resultados prácticos durante la comprobación. Los intercambios se mueven permanentemente y usted necesita distintos métodos: para la especulación al alza, para la especulación a la baja, para jugar durante un período transitorio, necesita un método para determinar también las propias transiciones;

  5. Elabore un plan de control del capital. Su primera prioridad es no perder el capital ni preocuparse durante muchos años, la segunda prioridad es aumentar gradualmente y la tercera prioridad es ganar un gran beneficio. La mayoría pone la tercera prioridad en primer lugar sin saber nada sobre la existencia de la primera y la segunda;

  6. Recuerde: un especulador es la unidad más débil del sistema bursátil. Aprenda cómo evitar las pérdidas o invente su propio método para suprimir las transacciones fantasma: visite la reunión de Alcohólicos Anónimos.

  7. Los ganadores y los perdedores piensan, perciben la realidad y actúan de forma distinta. Debe mirar dentro de sí mismo, descartar las ilusiones, cambiar de hábitos, pensar y actuar. El cambio será algo difícil para usted, pero un especulador que quiere convertirse en un profesional debe trabajar duro en el cambio de método en su vida y en el mercado bursátil.

Traducido desde el ruso por MetaQuotes Software Corp.
Artículo original: http://articles.mql4.com/ru/articles/1437


Why Should We Speculate?



The speculation on stock market seems to be an easy thing. But this simplicity is deceptive. Having succeeded in the beginning, an apprentice already counts him/herself as an invincible ace, acts carelessly, and loses everything.

There are many ways to come to the stock exchange, sometimes they are logical, but they are more often quite the reverse. The exchange is a chance to get a sight of money at a stroke. And money is for many people freedom, although not many of them know what to do with it next. As soon as you've familiarized with the stock speculation, you become a master of yourself: you can live wherever you want, work wherever you want and all of it is without a boss. It is a delightful intellectual work - chess, poker and crossword at a time. It is especially after the hearts of those who love puzzles and riddles.

The stock speculation beckons the brave ones and scares the ones who prefers a bird in the hand. An everyman lives steadily: breakfast, work, lunchtime, home in the evening, a supper with a bottle of beer, watching TV and sleeping. If a chance appears to make a pretty penny out, he/she entrusts the money to a banker for saving. And a speculator has his/her every hour working, and he/she puts the capital in adventure. A speculator gets off the nowadays' broad gauge and steps ahead to the imprecision of the future.

Gaining One's Potential


The obsession to realize him/herself, own abilities is an inborn one and it is inherent to many people. This is the thing that pushes people to match the strength with each other on the exchange stock. Furthermore you can obtain both the sporting pleasure and a considerable amount of profit. The good speculators are usually industrious and sharp. They respond to every new thing. Curious to relate, their aim is not money. Their aim is to speculate ably. Then the money will appear as a matter of course.

The prosperous speculators sharpen their skills without weariness. To reach the individual perfection is more important than any money for them. A prosperous speculator from New York said: "If I grow as a professional at least by a half of percent per year, then I will die as a genius". A real speculator is before us, wherefore he endeavors perfection. Another professional from Texas said: You can spend even a whole day against to me with the eyes fixed on me, but you won't guess either I've lost two thousand or won". I.e. he is at the level where the win is not a triumph, and the loss is not a shame. He is entirely in the game, he sharpens his skill with it and the money has no power over his feelings anymore.

The disaster of those who want to self-improve is they have veinlet of standing in own light. The drivers-scorchers meet with an accident every time and crash their cars, the speculators-scorchers waste their accounts. The stock exchange is an abyss of opportunities either to do harm to yourself or to reach the peak of your potential. To play your own dramas on the exchange scene is an expensive enjoyment. The speculators who are out of tune with themselves oftenly seek for a vent for their contradictory desires in the stock market game. But if you don't know what you're striving to, the embellishment-like situation may arise: hoisted by own petard.


Fantasy vs. Reality


Imagine, your friend bought a shirttale ranch and declared that he can subsist by this garden. What's waiting for him? Of course, a starving life. Many people give full swing to their feelings as they start the stock market game, as well. One of my friends narrated me his plan of how to live on the profit from the exchange capital of 6000 dollars. I've tried to bring him to reason, but he changed the subject. He is an excellent analyst, be he doesn't want to acknowledge that his plan of "intensive farming" is a certain death. Trying to win anyhow he ought to take a big risk. It means that he will get the kick from the game in case of a small turn of the stock exchange against him.

The prosperous speculator is a realist. He/she realizes what is in his/her disposal and what is not. He/she sees plainly what is happening and how to act in this case or another. He/she takes a practical estimation of the stock situation and builds the real plans holding the emotions. The illusions are not for a professional speculator.

A layman panics after preforming some unsuccessful operations and losing some money. His/her ideas about the stock market become more awry as they go further. The unlucky fellows have many fantasies about the purchase, the sale and the choice of the trades. They act as the children that are afraid to walk through the cemetery or peep under the bed at night, it is because the fear has big eyes.

The stock exchange heats the imagination playing with its imprecision. This kind of illusive ideas are greatly widespread. There are even a course of lectures about the general fantasies at the New York psycho-analytical university where I got my education. Here is one of them, for example: many ones in their boyhood think that their parents are adoptive. This conjecture is a try to explain the hostility or the coldness of the family. It comforts a child but prevents from seeing the world in the real colors. The fantasies affect the behavior of a human, though it is possible that he/she doesn't realize them. I intercommunicate with many speculators and constantly notice their one or another fantasy - they distort the reality and hinder the success at the stock exchange. A successful speculator should recognize own fantasies and get rid of them.


Myth about Stock Wisdoms (Вraiп Муth)


You can hear from the unlucky fellwos that suffer from the myth about the stock wisdoms: "I've lost because I didn't know the game secrets". Many failures think that the prosperous speculators know some special secrets. Owing to this, the consultants and the traders of ready-to-serve methods of stock market game do not have a lack of clients. A crestfallen speculator oftenly spends all of his/her exchange capital if only he/she will acquire these "widoms". He/she is ready to pay 3000 dollars for a "failproof", tested on a computer method of exchange trading. When this idea fails he spends another round amount for some "science-based instruction": contemplating the moving of the planets, as is written there, he will now come off victorious and become a real professional speculator.

This muffs can not understand that playing on the stock market is not so overwise. It is much more diffcult to remove cecal appendage, build a bridge or sit in judgement. A good speculators are usually sharp, but not always they are intellectuals. Many of them did not go to college, and some of them even left the school. The stock market game oftenly attracts the successful buisnessmen or the people with liberal professions. Here is the portrait of an average american client of a brokerage company: it is a married man of fifty with a higher education. Many ones have the same academic degree or the own firm. The most numerous groups are engineers and farmers. So why these successful in thier own buisness people lose at the stock exchange? The point is that a passport to success lies not in a special wisdom, not in some secrets and surely not in the education.

Myth about Insufficient Capital


Many unlucky fellows think that if their account was bigger then they would succed. The laymans get the kick from the game after a conseqution of losses or after a tragically losing trade. Oftenly, after the layman's account is over the market changes face right to the direction supposed by the loser. He/she is ready to pluck at hair (own or borker's)! Indeed, if it worried along for another week the bankroll would be at his/her pocket! The unfortunates trace the proof of the correctness of their tactics in this. Earning, saving or borrowing money they open a new small account. The history repeats itself: the unfortunate gets the kick from the game, and the market proves the "rightness" of the loser by changing the face, but it is too late, alack: the account is already eliminated. Here is where the fantasy is born "If I had a larger account, I would tide over longer and win".

Many unfortunates bespeak with the money support of relatives or kith describing them a varinat of a probable gain. At the first sight it seems that they could really win a lot if they had more money on the account. But gathering a greater amount of money, they lose anyway, the market goofs on them, as though! A muff lacks the intellect, not the capital. He/she will lose both with the big or with the small account, just as well. He/she hyper-speculates and manages the money unmercenariliy. He/she runs the venture unreasonable neither for a big, nor for a small account. With all advantages of his/her tactics he/she will be kicked from the game because of inaptitude of playing it.

The speculators are oftenly intersted what amount of money to start with. They want to hold their ground before the cavalcade of drawdowns, before the temporary decrease of the capital. They count on the loss, but not on the win, at first. Imagine an architect that firstly plans to build some bridges that should ruin, and then erect his masterpiece, indeed. Or imagine a surgeon that assumes that he would be enoung skilled to remove an cecal appendage just after some surgeries with the lethal outcome. And, sure, the speculators disourse just the same. The one who wants to win and be successful should strictly limit his/her losses. For this purpose you should expose to risk a small part of your capital at every trade.

Take a few years to acquire with the stock exchange science. Begin with an account not more than 20000$ and watch every trade not to exceed 2% of capital loss. Learn by the small misses on the small accounts.

The laymans do not calculate the losses and are absoultely not ready for them. The conclusion about the insufficient capital is their psychological trick that help to hide from themselves two bitter truths: the absence of selfcontrol during the game and the absence of the realistic control of the capital. A big stock account, however, has an advantage: the cost of the facilities and the services comprises a lover percentage of the invested money. The owner of a million fund deducts only 1% from it spending 10000$ on the computers and the seminars. The same expenses will comprise 50% of the capital of 20000$.


Аutopilot Муth


Imagine that someone proposes you to buy an automatical driving system. Give him/her a couple of hundreds of dollars and the computer plate is yours: you only need to implant it to the control panel of the car. He/she assures you that you do not need to carry about driving anymore. You can even fall asleep while the "system of smooth driving" rushes you to the working place. Most likely you'll dismiss this trader lauging.

And what if he/she proposed you an automatic system of stock market game? The speculators that believed in the tale of the game with autopilot think the process of profit accumulation can be automated. Ones try to develop their own system of stock market game, the others buy it from the "professionals". Lawyers, doctors, businessmen that sharpened their skills for years throw out thousands of dollars for buying a "ready-to-serve buisness proffesionalism". The greediness, laziness and the mathematical illiteracy speaks inside of them.

Earlier, this kind of systems were provided in the form of the press products, nowadays - in the form of the copy protected diskettes. Some systems are simple, the others are subtle with the embedded optimization program and the instructons for distribution of the cash assets. Many speculators spend thousands of dollars in the search of the miracle that would turn some pages of code into the endless flow of money. The hunters for the systems of the stock market game remind of the medieval knights that payed the alchemists for the secret of turning the simple metals into gold.

The complex human activity defies the automation. The education computer systems didn't replace the teachers and the programs for tax calculation didn't left the accountants without work. Among many types of activities the decision is left to the human: the machines and the systems can help him/her but not replace them, nowhere near. Many ones singed feathers on buying the systems: they even co-operated in the "Club 3000" perpetuating the cost of the systems in its name. If only the auto system of the stock market game existed, we could luxuriate somewhere on Tahiti till the end of our days, just have time to receive the cheques from the broker.

However, nowadays the systems of stock market game enriched only their providers. Their cottage industry is not big but very picturesque. If the systems are really effective then why should they be sold? Is it not better to settle down on Tahiti themselves negotiating the cheques only. All of them have their own answer to this question. Some say that they prefer to write the programs instead of speculating. The others say that they sell their systems exceptionally to gather wealth.

The exchanges always vary, bringing to naught the activities of the automated systems of the stock market game. Yesterday's method superannuates and tommorow it may become even pernicious. An experienced speculator will always correct his/her system if there is something wrong with it. The auto system is less flexible and it self-destructs because of it. Despite of using autopilots, the airlines do not refuse from aviators paying well their job. Well, only the human can wrest down with an unforeseen situation. He/she is the only one who can prevent a crash, if the plain had loss of pressure somewhere over the Pacific or if it ran out of fuel somewhere over the Canadian wides. The newspapers reported about this kind of situations, and in every case the pilot performed an emergency landing thanks to the experience and the gumption. It is above the autopilot's bend.

To stake on the auto system is the same as to entrust your destiny to the autopilot. Once the unforeseen situation is met the account will disappear. There are the good exchange system, for sure, but the speculator should control and correct them on the assumption of his/her own estimation. The reins of government should stay at his/her hands: it is impossible to sidestep the responsibility for the success on the system of stock market game.

The speculators that suffer from the autopilot fantasy try to live as the children. In those days the mammies did everything for them: fed, warmed, protected. Now these people try to reconstruct this environment for themselves, i.e. they want to tranquilly lie gathering the profits by their hands, like they used to drink the endless warm trickle of granted milk from their mother's breast. But the exchange is not a mammy. There are harsh uncles and aunts that attempt to possess your money and not to give you a milk to drink.


Personality Cult


Many ones struggle for the freedom and the independence just verbally. When they meet difficulties, they strike into a new song and begin searching for a "strong hand". As they collapse, they oftenly ask for an advice from one or another guru. I grew up in the Soviet Union where we, children, were indoctrinated that Stalin is our great leader. And after his death we got to learn that he was a mondrosity. But when he was alive he served many ones. Well, he delivered them from the need of thinking. "Small Stalins" settled in many spheres: in economy, in biology, in architecture, etc. When I began the stock market game as arrived to USA, I was amazed: many speculators have been searching for their guru here, as well, their own "Small Stalin". Fantasy that someone else can enrich a human deserves a special attention.


No Blind Game


To win you should master three main principles of the exchange trading:

- it is a rational individual psychology;
- a logical system of playing the game;
- a circumspect plan of capital controlling.


These three props are like the tripod legs: remove one of them and it will fall with the one who sits on it. The muffs try to sit on the tripod with one or maximum two legs. They direct all their attention to the systems of the stock exchange trading. It is necessary to perform the stock market game by a clearly designed method. In the course of the game you should analyse your emotions watching the making of the reasoned decisions. Also you need to compose a plan of capital controlling that will not allow you to fall out of the game during the long sequence of losses.

Psychology of Dealings

The emotional state of a player reflects on the state of his/her capital. As good the system of trades choosing was the speculator won't evade the losses if he begins playing in fear, off the hinges or with bighead. Do not enter the market or exit from it if you noticed that the foretaste of the profit or a fear has blinded your mind. Your exchange success or misfortune depend on will you temperate your feelings or not. At the stock market game you compete with the sharpest minds of the world. And the sticken field is peppered with the traps for you. Once you allowed your emotions to the comeptition your game will end. You are responsible for the result of every trade. The game will begin or end for you as soon as you enter or exit the trade. You won't get along only with a good system of playing. The majority of speculators get the kick off because they are not psychologically ready to win.

Cutting One's Own Corners


The stock exchange is a great tempter: its seductions are lying in wait for you on every step, like while visiting a golden treasury or a gorgeous harem. It blows the fire of a gain hunger and strikes you with a scare of loss. These feelings cover the perception of the reality, the abilities and the risk. Performing some good trades the majority of laymen count themselves as a genius. The head is in a whirl at the thought of you can neglect your own rules in the virtue of your unicity - the success is assured anyway.

There it is, a speculator enters the path of self-sabotage as he/she goes round about own rules. Many speculators win as they study up, and then they unleash their feelings. Many of broken-down speculators live on the swing: up-down-up-down.

The mark of the prosperous speculator is his/her ability of steadily accumulating the capital. It is necessary to objectively register and appraise own exchange activity. It is useful to keep a diary with the charts of the exchange before the opening of the trades and after theirs closing, and also thier registry with the detailed description including the commission charges and the slippage. It is necessary to strictly comply with the rules controlling the capital. Very much so, you will spend the same amount of effort for the self-concept as for the appraising of the exchange.

I've read many books about the psychology of the stock market game during the qualifying of it. And I've found many rational advices in them. So, some authors persuaded to self-control: "The exchange must not hunt its own line. Don't make the decisions in the game time. Plan the game and play by the plan". The others persuaded to the flexibility of actions: "Begin the game without any provisions. Change the plans during the exchange changes". Some specialists propose to seclude: not to listen to exchange news, not to read Wall Street Journal, not to discuss anything with the other speculators, i.e. - face to face with the exchange. But others advised to share your thoughts with the colleagues absorbing everything new. Every advice seemed to a useful one, but it contradicted with the other not less useful advice. I've continued reading the books and playing on the exchange focusing my attention on the system improvement.

I haven't neglected my psychological practice, as well. I didn't even imagine that there is something common in these two provinces until it blessed me once. The psychiatry gave the idea that inverted my style of playing.


Insight that Inverted My Playing Style


Like the majority of psychiatrist I had many patients that suffered from the alcoholism. Furthermore, I've worked as a consultant at a big program of reabilitation of drug addicts. And at an early date I understood the drug addicts and alcoholics have much more chances to return back to normal life at the groups of intersupport, than at the psychiatric institutions with the traditional form.

The menatal healing, medicines and the expensive curing at the clinics can take out off the hard drinking, but rarely it turns them to total abstainers. The backslide happens with many of the drug addicts. The more useful way is to participate in the Alcoholics Anonymous (AA) or other intersupporting groups. Since I understood that the AA members have serious chances to become the total abstainers and begin a new life, I became a big admirer of this community sending my patients to it and its subsidiaries (like a Alcoholics Anonymous for the grown children).

Now, beginning the curing of an alcoholic I press his/her suit to enter the AA convincing that in the other case our efforts will be a waste of time and money. Once in the evening, many years ago I visited my friend of the department when I was walking to the amicable meeting at our psychiatry department. It was two hours befor the beginning of the meeting and my friend (that cured from alcoholism) asked me: "So, what do you prefer, go to the movies or visit the meeting of the Community?" I sended many ones to the AA, but never been there, because I don't drink to the excess. And I decided to visit the AA, snatching at a chance: I needed to see how everyting happens there. The meeting was performed at the local department of Christian union of the young people.

A ten of men and women settled on the folding chairs at the simple room. The meeting lasted for an hour. I was amazed with what I heard: these people as if they've discussed my stock market game. Of course, they've talked about the alcohol but once I changed the "alcohol" word with the "loss", the most part would refer to me! My exchange capital continued jumping at that time. I've left the meeting knowing how to struggle with the loss: like they fight with the alcohol at the AA.


Winners and Losers


People come to the exchange from the different ranks bringing their own way of thinking, benefits of education and the past experience. They lose as they act at the stock exhange like in the daily life. The success and the defeat in the stock market game depend on:

- your thoughts and feelings;
- your attitude to the profit and the risk;
- your fear and hunger for the gain;
- your ability of temperating your game passion and the aspiration of the exquisite feelings.


And most of all, the success and the defeat depend on the ability of playing with the head and not playing the drama of feelings. A speculator that exults from the win and relapses into the depression from the loss can not make a handsome fortune: the emotions rules him/her, indeed. If you let the exchange to prostrate you to the delight or to the despair - say goodbye to your money.

To win in the exchange game it is necessary to know own nature, act self-possessed and be accountable for own actions. The people injured with the losses throw themselves in the search for the miraculous methods. The same time, they do not notice the important lessons that they could retrieve from their professional or buisness environment.

Akin to the Ocean


The exchange is akin to an ocean where the flowing tides and the low tides come and roll back independently of your desires. You are glad buying a stock whose price is rising. You run cold from the fear when you sell for fall and the rising begins on the exchange, and your capital melts with every jump. But your feelings do not exist for the exchange: they live only inside you.

The exchange does not know about your existence. To affect it is not in the grip of yours. You have the power only over your actions.

Your prosperity doesn't matter to the ocean. But it is not about to make your life a burden, as well. When a tender wind takes your sailing-ship to the desired direction on a sunny day, you're glad. When the oceanic element takes your ship right to the cays during the strorm, you are panicly scared. The feelings that brought up by the ocean live only in your spirit. But unleashing them, you risk to perish yourself, wherefore they start to control your behavior pressing up the mind.

A seaman can not control an ocean, but he can control himself. He studies the sea currents and the weather changes. He learns the skillful sailing and accumulates experience. He know when it is possible to put the sea and when it's better to stay at the harbor. A good seaman bases upon his knowledge and mind.

An ocean can be useful: it is a fishery and a navigatable waterway to the far countries. An ocean can be dangerous, as well: it is a disastrous place, a grave. The more rationally you commune with it, the more probable the success is. All kinds of feelings divert you from the situation in the ocean.

A speculator must study the exchange changes like a seaman the oceanic currents, the flowing tides and the low tides. You can not subdue the exchange to your control, but to subdue yourself is quite possible. You should learn the science of possessing yourself during the stock market game on the small trades.

An apprentice performing some profitable trades imagines not infrequently that he/she can even walk by the water. He/she begins a careless risk and loses. However, a layman that consequently lost for several times loses his heart: he/she even can not send an order to a broker, unless everything by his/her system recommend to buy or sell. If you surrender to a delight or fear during the game, you won't be able to use your knowledge and mind to the full extent. You will lose on the unreasonable trades having your head in the clouds for joy. You will miss the profitable trades freezing from the fear.

A professional speculator plays with the head and demonstrates the moderation. The delights and despairs during the game is the destiny of the laymen.


Emotional Decision Making


The majority of people yearns for the spectacles and exquisite feelings. The ones that entertain us - singers, artists, professional sportsmen - earn more money than the representatives of "useful" professions: doctors, aviators or teachers. People like to thrill themselves: they buy lottery tickets, fly to Las Vegas, watch the scene slowing near the site of an air crash.

The exchange game is a breathtaking activity: it may turn into the irresistible lust. The failures lose their capital but gain a lot of feelings.

The exchange is one of the biggest attractions of the world. It is a tournament where you can be both a spectator and a participant. Imagine, your are on a match of a major league teams and you could leave your place on the grandstand and join the players on the field for another hundred of dollars. And if you shoot a goal you would be paid as a professional. Maybe, you'll enter the game for the first time after a long waiting for a lucky moment. And the same for the second time. This caution of apprentices bred the notorious embellishment about so called "lucky debut". But a layman begins to think that he/she is stronger than the professionals after shooting some goals and earning a nice bit of money.

Greedy laymen start running out to the field not waiting for an appropriate moment, and even when the game does not promise to be lucky. And they won't understand what has happened as their capital ran dry.

The decisions made under the influence of a minute is a certain death on the exchange. A typical model of stock market game with the emotions is the curvet. Go to the hippodrome and watch the players but not the horses. They clatter with the legs, jump, whoop at the horses and the jockeys in the state of passion. The grandstand spill out the emotions. The winners embrace and the loser are enraged. The joy, the sorrow and the hope of a raver is the raciness of the exchange emotions. A cool-headed hippodrome player doesn't bustle, doesn't cry and doesn't bet a big amount of money at the first comer round.

The owners of the casinos like the drunk habitues. They wine and dine them at their own expense, because the drunken ones keep balance worse, they play longer and more venturously. They strive to deport the forehanded gamblers from the casino. None will give a free drink at the wall street, but you also won't be deported for the skills of speculating.


Responsible for One's Own Life


Stumbling over a stub a monkey kicks it. Is it funny for you? And is it funny when you act as that monkey? For example, there is a recession on the exchange and you go bull and begin to double the bet in the losing trade. You act under the influence of your emotions not the intellect. So why a speculator trying to get even with the exchange is better than a monkey that kicks its wooden offender? Anger, fear, delight during the game are the enemies of the success. You should analyse your steps but not slop out the emotions.

Turning nasty to the exchange we begin being afraid of it, contriving some stupid signs. Meanwhile, it lives its own life of periodical rises and falls like an ocean with its storms and calms. Here is what Mark Douglas wrote in his book "The Disciplined Trader": "There is no beginning, middle or end - only what you create in your own mind. Rarely do any of us grow up learning how to operate in an arena that allows for complete freedom of creative expression, with no external structure to restrict it in any way".

Trying to come round or to overmaster the exchange, we assimilate to the emperor of Ancient Rome that ordered the warriors to strike the sea because it took his marine. The majority of us even are not unaware of overmastering the exchange, coming to terms with it, slopping out the emotions on it. Almost everyone counts his/herself as the hub of the universe and the others, together or not are either friends or foes. But the exchange is completely faceless and this theory doesn't fit it.

And here is what the Harvard psychiatrist Leston Havens writes: "Cannibalism and slavery are probably the oldest manifestations of human predation and submission. Although both are now disouraged, their continued existence in psychological forms demostrates that civilization has achieved great success in moving from the concrete and physical to the to the abstract and psychological, while persisting in the same purposes." Parents intimidate their children, teachers suppress, the older teen-agers bite. Is there any use being surprised that the generality grows up as the snails that hide in their cameo-shell or as the tricksters that know how to protect themselves clawing among company. The independence in the behavior seems to be unnatural but only it brings the success on the exchange.

«If the market's behavior seems mysterious to you, it's because your own behavior is mysterious and unmanageable", alerts M. Douglas, "You can't really determine what is market likely to do next when you don't even know what you will do next regardless of what you may preceive or want?" "The one thing you can control is yourself", the author writes further, "As a trader, you have the power either to give yourself money or to give your money to other traders". «...the traders who can make money consistently on a weekly, monthly, and yearly basis approach trading from the perspective of a mental discipline", he adds.

Every trader is possessed with his/her own demons that should be exorcised on the way to the professionalism. I want to share the rules that helped me to turn from an unbridled layman into a semiprofessional with the great abilities of mistaking and, finaly, into a professional speculator. You can modify this formulary relating to yourself.

  1. Organize yourself for a distant exchange path: i.e. consider that you will be a speculator for almost all your life;

  2. Learn permanently. Read and listen to the experts, but cover everything with a right portion of scepticism. Ask the experts but do not swallow it unfounded;

  3. Don't be greedy, do not fall on the game, study first. The exchange won't disappear, the months and years after the perspectives will be even better;

  4. Develop a method of the exchange analysis, for example: "The probability B appears in the case A". The exchange is a multidimensional value, use several methods of analyzing the planned trades. Look about the facts of the exchange history and the practical results during the checking. The exchanges are permanently moving and you need different methods: for the bull speculation, for the bearish speculation, for the playing during a transitional period, you need a method of determining the transitions themselves, too;

  5. Make a plan of controlling the capital. Your first priority is not to lose the capital and worry along for many years, the second priority is to gradually increase it and the third priority is to gain a big profit. The majority puts the third priority on the first place without knowing anything about the existence of the first and the second ones;

  6. Remember: a speculator is a weakest unit in the exchange system. Learn how to avoid the losses or invent your own method of suppressing the fey trades - visit the meeting of Alcoholics Anonymous community.

  7. The winners and the losers think, perceive the reality and act differently. You should take a look inside yourself, discard the illusions, change your habits, way of thinking and acting. The changing will be hard for you, but a speculator that want to become a professional should work hardly on changing his/her approach to the life and to the exchange.

Traducción del ruso hecha por MetaQuotes Software Corp.
Artículo original: https://www.mql5.com/ru/articles/1437

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