A Putin no le importa una depreciación del rublo porque favorece la economía de Rusia

A Putin no le importa una depreciación del rublo porque favorece la economía de Rusia

13 marzo 2015, 16:30
Pradolando
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Durante años, el gobierno ruso ha fantaseado con que el rublo fuera perdiendo valor hasta ajustar su precio. Ahora Obama y la UE (Unión Europea) han logrado materializar este deseo de las autoridades monetarias rusas. Así que los grandes titulares de los medios de comunicación occidentales, anunciando un cataclismo en Rusia son, francamente, ridículos.

Reproducimos un interesante análisis del destacado periodista liberal ruso, Leonid Bershidsky. En esta ocasión, señala que un rublo más barato es positivo para Rusia.

Desde un punto de vista técnico, la brutal caída del rublo respecto al dólar -de un 40 %- , entre enero y octubre de 2014, estaba cantada. Las empresas rusas se han alejado de los mercados financieros occidentales al mismo tiempo que la caída del precio del petróleo persiste. Pero, a pesar de la depreciación del rublo, la estructura económica rusa  hace posible que el presidente Vladimir Putin siga siendo popular.

El gobierno no está interesado en la defensa del rublo, porque una moneda débil beneficia a las exportaciones de los recursos, principal fuente de ingresos del país. La inflación de los precios actúa como impuesto sobre los ciudadanos de a pie y financian las políticas agresivas de Putin. Estas personas, parecen dispuestas, al menos de momento, a aceptar esta carga en beneficio del país y su resurgimiento internacional.

Cuando el rublo cerró la cotización perdiendo un 40% de su valor respecto al dólar, por primera vez en la historia -octubre 2014-, el Banco Central de Rusia intervino para apoyar su moneda de forma muy apática. Cuatro veces -a 350 millones de dólares, cada vez-, el Banco Central de Rusia amplió la banda de fluctuación del rublo frente a la cesta dólar-euro buscando equilibrar la situación. Y a las 6 pm en punto, una vez terminada la jornada laboral, cesó cualquier intervención. Un comportamiento muy alejado de lo que entendemos por una situación de crisis.

Al mismo tiempo que se intervenía para contener la caída del rublo, el Banco Central de Rusia permitía a las empresas rusas abastecerse de divisas extranjeras para que pudieran cumplir los compromisos de deuda pendientes en el último cuarto del año. En este sentido, Morgan Stanley ha estimado el total de pagos de la deuda del 4 trimestre de 2014, de bancos y empresas industriales rusas, en 47.000 millones dólares, en comparación con 26.000 millones del tercer trimestre. Las entidades rusas tienen actualmente problemas para obtener dinero en los EE.UU. y Europa, así que la intervención del banco central ruso se materializó a través de sus reservas de divisas. A primeros de octubre, las reservas de divisas se habían reducido de 457 mil millones dólares hasta los 454 mil millones. Una cantidad la restante, lo suficientemente grande como para cubrir las necesidades de los deudores durante mucho tiempo. La otra razón de la caída del rublo es su condición de moneda asociada al petróleo y ahora, los precios del petróleo han experimentado caídas importantes.

Las exportaciones de petróleo y gas representaron el 52,9 % de los ingresos fiscales rusos entre enero y abril de 2014. Las empresas del sector – controladas en su mayoría por el Estado- pagan sus costes asociados en rublos. Así que la caída de los precios de los suministros exportados, con la consiguiente pérdida de beneficios, encuentra algo de compensación en un rublo débil y devaluado.

Ciudadanos y  empresas no orientadas a la exportación participan en menor medida en nutrir de ingresos al gobierno. De hecho, alrededor del 30 por ciento de los trabajadores rusos – policía, maestros, médicos, burócratas o militares- son funcionarios públicos, que cobran sus salarios y pagan sus impuestos rublos. Una situación coloca a Rusia y sus recursos naturales frente a una paradoja. El gobierno, que controla los hidrocarburos, favorece estas políticas en detrimento de las sufridas personas de a pie. Una situación que el comentarista político Kirill Rogov llama dependencia del partido de la Renta.

La importancia del Partido Renta explica la tranquila aceptación por parte de los rusos de la inflación galopante que acompaña la caída del rublo. Los números oficiales -un 0,24% de aumento de precios al consumidor en agosto y 0,65% en septiembre – no parecen muy ajustadas a la realidad. Según datos de 2011, – en el último informe disponible de la agencia de estadísticas oficiales de Rusia-, las importaciones representaron el 43% del volumen del comercio minorista de Rusia. La devaluación del rublo y la consecuente disminución de la competitividad en las importaciones, sumado a las prohibiciones en algunas materias -como el establecido a los alimentos-  han disparado el precio de bienes específicos hasta los dos dígitos, los meses de agosto y septiembre.

La autosuficiencia impuesta por la debilidad de la moneda y las sanciones internacionales puede incluso haber beneficiado a Rusia. Los productores nacionales invertirán para ampliar sus explotaciones y cubrir la ausencia de importaciones.  La producción industrial de Rusia, por ejemplo, ha crecido más rápido en 2014 que en 2013.

Mal momento para una terapia de choque, con la disminución de los precio del petróleo sobrevolando. Si éste sigue cayendo, el Partido de la Renta afrontará dos amenazas, la disminución de subvenciones y el aumento de la inflación. Entonces, el apoyo de Putin dependerá de la profundidad y duración de las situaciones expuestas antes. El precio del petróleo y no las sanciones será lo más determinante.

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