Minutes 51
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- Joaquin Nicolas Metayer
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Por otra parte, denunciamos con justa indignación y aversión a los hombres que están tan seducidos y desmoralizados por los encantos del placer del momento, tan cegados por el deseo, que no pueden prever el dolor y los problemas que han de sobrevenir; e igual culpa corresponde a los que faltan a su deber por debilidad de voluntad, que es lo mismo que decir por retraimiento ante el trabajo y el dolor. Estos casos son perfectamente sencillos y fáciles de distinguir. En una hora libre, cuando nuestro poder de elección está libre de trabas y cuando nada impide que podamos hacer lo que más nos gusta, todo placer debe ser bienvenido y todo dolor evitado. Pero en ciertas circunstancias y debido a las exigencias del deber o a las obligaciones de los negocios, ocurrirá con frecuencia que haya que rechazar los placeres y aceptar las molestias. Por lo tanto, el hombre sabio siempre se atiene en estos asuntos a este principio de selección: rechaza los placeres para asegurarse otros placeres mayores, o bien soporta los dolores para evitar dolores peores.
