¿Por qué en nuestro mundo existen las tasas de interés negativas?

¿Por qué en nuestro mundo existen las tasas de interés negativas?

4 marzo 2015, 18:42
Kalinkita
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La práctica ilógica y aparentemente absurda de las tasas de interés negativas se traduce en que el inversionista presta dinero sin adquirir, sino perdiendo un porcentaje. ¿Cómo puede ser esto posible y por qué los reguladores se atreven a esto?

Tratemos de entender

En los últimos años, los bancos centrales de todo el mundo han probado métodos bastante exóticos para estimular la economía. Instrumentos no convencionales utilizados por la Fed, el BCE y el Banco de Japón, y muchos otros reguladores. Hemos visto de todo: flexibilización cuantitativa y de crédito, tasas de interés a cero e intervención ilimitada. Ahora viene lo exótico y se manifiesta hasta el punto de lo absurdo; tasas de interés nominales negativas cuyos incursores son Suiza, Dinamarca y Suecia. Europa y Japón poseen activos por aproximadamente $ 3 trillones con un vencimiento de hasta 10 años, ahora se mantienen con una tasa de interés negativa.

Los inversores no están preocupados por la rentabilidad negativa en términos reales. ¿Usted se puede preguntar por qué? Pues, porque aunque si se mantiene el dinero en el banco con una tasa cero, su rendimiento real es negativo, ya que la inflación a lo largo del año reduce el poder adquisitivo de su dinero. Añádase a esto la comisiones bancarias y diversos cargos de servicio; y de hecho se sigue recibiendo un rendimiento negativo.

En consecuencia, la innovación de la tasa de interés nominal negativa, no es una novedad como tal, sólo las cosas empezaron a ser llamadas por su nombre. Los inversores se resignaron con estas tasas, y ahora están dispuestos a pagar para asegurarse de que la mayor parte del dinero guardado en los bancos suizos o suecos estén en un puerto seguro. Ahora no son los bancos quienes atraen a los depositantes para pagarles por el uso de su dinero; son los usuarios quienes ofrecen a los bancos un pago por guardar sus fondos.

Si en la zona euro y Japón, por ejemplo, la deflación persiste en relación con el poder adquisitivo del dinero, entonces la tasa negativa, de hecho, se convertirá en algo positivo. Por ejemplo, para Japón en los últimos 20 años la deflación ha crecido cada año, mientras que los activos se mantienen en tasa de interés cero. Ahora pueden comprar más que antes.

¿Acaso  no es más fácil guardar el dinero bajo el colchón, debajo de la almohada, que pagar por ello en el banco? En la práctica, no. La custodia física de dinero requiere una preparación seria: usted no va a mantener unos cuantos millones de dólares metidos en las páginas de la biblioteca, en casa.

Además, incluso si usted está de acuerdo con esto, hay también clientes corporativos. Por ejemplo, en los mismos bancos suizos que no tienen almacenamiento de reserva, la elección no es otra; toman una tasa negativa ofrecida por el Banco Central del país. 

Es evidente que todas estas consideraciones sólo funcionan hasta cierto punto. Una vez que una organización tiene su propio sistema para guardar el dinero será más barato colocar dinero en las cuentas del Banco Central y la tasa negativa dejará de tener sentido.

Hay razones similares para los que invierten en bonos con un ingreso nominal negativo. Este es un medio para preservar bienes con la que la renta negativa se nivelan con la fiabilidad. Esto es especialmente cierto en un tiempo cuando el mercado es de alta volatilidad y turbulencia. En tal situación, es mejor tener bonos con beneficios negativos, en lugar de activos de mayor riesgo.

Pero el objetivo principal de las tasas de interés negativas en términos de la economía global es hacer a los inversores a gastar más y ahorrar menos. Vivimos en un mundo donde la oferta mucho mayor que la demanda, y un exceso de ahorro está latente como carga muerta.  Una tasa equilibrada de interés en tales circunstancias es baja, si no negativa. Esta situación se convertirá en la nueva norma en la sociedad económica desarrollada.

 Los bancos centrales de los países desarrollados están ahora tratando de dispersar la inflación para estimular la economía. Esto implica tipos de interés negativos para animar a la gente a gastar dinero. En este caso, las autoridades fiscales deben llevar a cabo una inversión pública en proyectos de infraestructura de producción, lo que dará un mayor rendimiento que los bonos colocados para financiarlas. Y mientras no empiecen a hacerlo nuestro mundo será el mundo de las tasas de interés nominales negativas.

 

 

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