Consecuencias de la acumulación de reservas de oro del Banco Central de Francia en 1928

Consecuencias de la acumulación de reservas de oro del Banco Central de Francia en 1928

29 agosto 2015, 18:37
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En 1928 el Banco Central de Francia cambió su política monetaria y comenzó a transformar sus elevadas reservas de divisas – contados en dólares estadounidenses e instrumentos financieros denominados en libras esterlinas- en oro físico. Este cambio en la política monetaria francesa fue consecuencia de la promulgación de una ley que restauraba la convertibilidad legal del franco por el oro.

El nuevo instrumento jurídico establecía la exigencia, al banco central francés, de mantener unas reservas en oro que avalaran, por lo menos, el 35% de los billetes en circulación. La disposición legal provocó una entrada masiva de oro en el Banco Central de Francia. Pero no fue un hecho aislado, al otro lado del Atlántico, en EE.UU., la Reserva Federal (el Banco Central de Estados Unidos) siguió una política similar, en un intento de acabar con la especulación en Wall Street. El interés de estos dos países por el oro colocó la economía mundial en una espiral deflacionaria, tal y como habían advertido los economistas Hawtrey y Cassel.

El oro como reserva necesaria para Francia ante una nueva guerra con Alemania

Sin embargo, pasado el tiempo, Ron Batchelder, apunta una razón política de peso que hubiera empujado a las autoridades galas a seguir por una nueva senda –la de acaparar oro físico- que no pocos auguraban como peligrosa: la necesidad de acumular un tesoro suficiente en oro, susceptible de ser utilizado en caso de una nueva guerra con Alemania.

En el transcurso de la Primera Guerra Mundial, los países beligerantes retiraron de la circulación todo el oro que pudieron encontrar, dentro de sus fronteras, para fundirlo y utilizarlo como pago para las deudas contraídas con los países neutrales, a cambio de alimentos, medicinas o suministros bélicos. Por eso no resulta extraño que los EE.UU., que permanecieron neutrales hasta 1917, terminaran la guerra poseyendo un asombroso 40% de las acciones que a nivel mundial existían de las reservas de oro monetario.

Así que, con la amenaza militar que podría representar una Alemania rearmada, Francia exigió unas reparaciones exorbitadas que acabaron recogiéndose en el Tratado de Versalles. Y, al mismo tiempo, diseñaban una política en previsión de un nuevo enfrentamiento. La ley de restauración del patrón oro tuvo lugar bajo el gobierno de Raymond Poincaré, un conocido germanófobo que presidió el país galo durante la Gran Guerra.

El control del dinero para financiar las guerras por parte de los gobiernos

Siguiendo este razonamiento, R. G. Hawtrey, autor de “Una Teoría Evolutiva del monopolio estatal sobre el dinero” defiende que, históricamente, la principal razón de la presencia omnipresente del Estado en el suministro de dinero no es, en realidad, monetaria sino militarEl control monopólico sobre la oferta de dinero permite al dirigente de turno obtener un rápido control de los recursos en tiempo de guerra. Así que el dirigente que controle este suministro de dinero, dentro de sus fronteras, obtendrá una ventaja militar sobre los estados en los que dicho control no existe.

El patron oro y la financiación militar con ayuda del Banco de Inglaterra

En esta misma línea, Earl Thompson desarrolla algún ejemplo concreto y señala que el surgimiento del patrón oro –después de la fundación del Banco de Inglaterra en 1694-, al principio del reinado de Guillermo y María, fue un hecho imprescindible para financiar la reconstrucción de la marina Inglesa, en gran parte destruida por los franceses en 1690. De esta forma, el Banco de Inglaterra, al reducir sustancialmente los costos de endeudamiento del gobierno británico, fue fundamental para la supervivencia de los nuevos monarcas en sus batallas internas -contra la dinastía de los Estuardo- y externas, contra el dominio y la posición de Luis XIV de Francia. Para Thompson, la confianza que el patrón oro otorgaba a los préstamos contraídos por el Estado, especialmente durante una suspensión  de la convertibilidad en tiempo de guerra, residía en el compromiso implícito de restaurar el patrón oro a la paridad anterior a la guerra.

Consecuencias imprevistas de la acumulación de oro de Francia y su relación con Alemania

Pero en el caso de Francia, la depreciación en la posguerra del franco era tan extrema que la restauración de la convertibilidad del franco en la paridad de antes de la guerra se convirtió en una imposibilidad práctica, y la nueva paridad establecida solo alcanzaba una quinta parte de su nivel anterior a la guerra. Así que, después de haber renegado del compromiso implícito de restaurar el patrón oro a la paridad anterior a la guerra, perjudicando su capacidad de endeudamiento, las autoridades francesas pudieron tener la sensación de que no había otra alternativa que acumular una reserva de oro sobre la que apoyarse, en caso de una nueva guerra con Alemania. Esta es sólo una especulación teórica, pero podría iluminar alguno de los motivos que empujaron a los políticos y banqueros franceses a refugiarse en el oro a final de los años 20. Y siguiendo por el camino de la especulación también podría decirse que la política francesa de la acumulación de oro fue la que allanó el camino para la llegada de Hitler al poder y todo lo que sucedió desde entonces. Sin la Gran Depresión y el colapso de la economía alemana, Hitler no hubiera encontrado el caldo de cultivo necesario para arrastrar a tantos seguidores.

Para R. G. Hawtrey , “la existencia de una motivación legítima en la política demencial seguida por el Banco de Francia no puede excusar el hecho de no prever las consecuencias, demasiado predecibles, de esa misma política”, tan predecibles como que fueron escritas Hawtrey y Cassel entre 1919 y 1920. Incluso si la motivación para una acumulación tan catastrófica de oro por parte de Francia entre 1928 y 1929 no era más que para prepararse para luchar de nuevo contra Alemania, el hecho es que el principal logro de la política de acumulación de oro francesa condujo a la consolidación de un régimen alemán mucho más peligroso y amenazante como comprobaron los propios franceses en 1940, incapaces de hacerles frente.

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