Mira cómo Bitcoin y el dinero digital cambiará el mundo en cinco aspectos

Mira cómo Bitcoin y el dinero digital cambiará el mundo en cinco aspectos

6 febrero 2015, 17:30
Abigailes
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El dinero digital puede convertirse en una tecnología revolucionaria que permita a las personas o instituciones transferir fondos al instante, de manera segura y sin intermediarios. El dinero digital puede potencialmente expandir el comercio internacional, el apoyo a la inclusión financiera, y transformar la manera en que compramos, ahorramos y hacemos negocios de maneras que probablemente no podemos entender aún del todo. Desde dinero programable a nuevas formas de comercio electrónico, aquí hay cinco maneras en que esta nueva tecnología va a cambiar el mundo según Susan Athey:

Transferencias bancarias más rápidas y más baratas con Bitcoin o dinero digital

La manera en que los bancos mueven hay el dinero es arcaica. Las transferencias bancarias internacionales pueden tardar hasta una semana, con bancos corresponsales y cámaras de compensación específicos en cada país que participa en la transferencia. Incluso el intercambio transfronterizo de datos de pago se enfrenta a desafíos y fricciones. Mediante el uso de una moneda digital, como bitcoin, las transferencias bancarias podrían hacerse al instante, de forma barata y segura. De hecho, dichas transferencias podrían incluso ocurrir sin el uso de nuevas monedas. Ripple Labs, de las que soy asesora, crea un protocolo que permite a los clientes transferir fondos de una moneda a otra (por ejemplo, de dólares a euros) con un libro de contabilidad digital seguro. Su tecnología permite mover dinero en todo el mundo en cuestión de segundos encontrando la ruta más eficiente entre los socios comerciales, que podría consistir en una serie de transacciones entre operadores del mercado de divisas que tienen cuentas en diversos bancos, y luego confirmar todas las transacciones necesarias simultáneamente.

Un impulso a las remesas mundiales con Bitcoin o dinero digital

Cada año, los migrantes de los países en desarrollo envían a casa más de 500 mil millones de dólares en remesas, una suma que supera la inversión extranjera directa. Con unas tasas totales promedio para las transferencias internacionales de entre 6 y 10% para el envío de 200 dólares, la carga de algunas de las personas más vulnerables del mundo es sustancial. La tecnología tiene el potencial de ayudar a que estas transferencias se hagan rápido y barato. Con el uso de monedas virtuales, los usuarios privados podrían incluso enviar dinero directamente a sus familias a través del teléfono móvil, con las únicas tasas que serían las cobradas por los cambios de divisa. Mientras que las compañías tradicionales de transferencia de dinero tienen que tener capital para compensar las demoras en el movimiento internacional de dinero, los requerimientos de capital son mucho más bajos para las empresas que utilizan monedas digitales. Por supuesto, los costos de inactividad de capital y el costo de movimiento de dinero representan solo una parte del coste para las empresas de remesas. No obstante, la reducción de estos costos podría hacer más fácil para los jugadores más pequeños entrar y establecer nuevos corredores de remesas o para los jugadores existentes ofrecer servicio en áreas menos pobladas o nuevos países.

Dinero seguro para los pobres con Bitcoin o dinero digital

La explosión de la tecnología móvil en África ya ha demostrado que los países en desarrollo pueden liderar cuando se trata de tecnología sofisticada. Las estimaciones sugieren que el 60% o más del comercio en Kenia se lleva a cabo utilizando créditos de telefonía móvil como medio de intercambio. Cualquier persona con un teléfono móvil puede almacenar dinero ahí y enviar crédito a otro usuario. El problema es que las comisiones son grandes: el retiro de fondos ha costado históricamente hasta un 20%. La aceptación generalizada de los créditos significa que muchos consumidores pueden gastar los créditos directamente sin incurrir en grandes comisiones. Las monedas digitales podrían convertirse en otra forma conveniente y segura de pago en los países donde la mayoría de los ciudadanos no tienen cuentas bancarias. Mientras usar Bitcoin como segunda moneda en un país expondría a los ciudadanos a un cierto riesgo de cambio, podría ser mejor que las opciones existentes, en particular en los países con alta inflación. Por ejemplo, sería físicamente más seguro que el almacenamiento de dinero en casa o la compra de joyas de oro. Además, alguien que tenga Bitcoin podría cambiarlo por una moneda más estable en una de las casas de cambio Bitcoin internacionales. De esta manera, se podría ampliar el acceso a los mercados financieros internacionales, lo que permite incluso una forma de que la gente sin acceso a servicios bancarios puedan salvarse y protegerse contra la inflación. Una consecuencia podría ser que los controles de capital se vuelvan más difíciles de hacerse cumplir.

Aprovechar el potencial del comercio electrónico con Bitcoin o dinero digital

Hoy en día, la preocupación por el fraude con tarjetas de crédito está obligando a muchos comerciantes online a apartarse de este buen negocio. Tal fraude es más común en las transacciones globales, y por ello muchas empresas no aceptan pagos internacionales. Con una moneda digital, como bitcoin, la transferencia no se puede deshacer una vez que se ha ejecutado. Esto elimina el riesgo de fraude para los comerciantes y, por lo tanto, les permite vender en todo el mundo. Y puesto que las monedas virtuales permiten a los clientes enviar fondos tan fácilmente como el uso del correo electrónico, las compras online se convertiría en un proceso mucho más sencillo. El dinero digital también podría permitir a las pequeñas empresas en los países en desarrollo participar más en el comercio electrónico mundial. Proveedores latinoamericanos podrían vender bienes artesanales a nivel mundial, los adolescentes chinos podrían ofrecer clases de mandarín a través de Skype, y las empresas africanas que desean comercializar sus productos a través de los mercados de publicidad online tendrían una opción de pago que no está disponible en la actualidad. Las transacciones de cantidades pequeñas son un caso de uso particularmente importante, ya que las bajas tasas de transacción podrían permitir compras de bajo valor o micropagos para leer los artículos de noticias online de medios de comunicación de todo el mundo.

Dinero programable y contratos inteligentes con Bitcoin o dinero digital

Una vez que un activo es puramente digital, se puede mover de manera automatizada. Esto allana el camino para el “dinero programable” y los “contratos inteligentes”. Un ejemplo práctico serían cuentas de garantía bloqueadas. Este tipo de cuentas ya se utilizan en operaciones de gran envergadura, tales como operaciones inmobiliarias. El comprador deposita dinero en depósito condicional, y el vendedor lo recibe cuando entregue el título de la propiedad. En la era digital, donde el tema de la confianza puede ser un impedimento clave para personas que desean realizar transacciones en condiciones de mercado, este sistema podría ser utilizado para sumas mucho menores. Otro ejemplo es la multifirma (multisig, en inglés), donde el dinero solo se puede desembolsar de una cuenta cuando es autenticada por varios individuos. Esto podría ser utilizado para prevenir el robo de fondos digitales, pero también podría ayudar a las empresas a asegurar que el dinero no se “pierde” o es robado cuando se mueve a través de fronteras, entre las divisiones de una empresa, o entre las organizaciones no gubernamentales y contratistas en países en desarrollo.

El dinero programable también podría tener un papel en contratos mucho más complejos, como los contratos financieros en los que participan varias personas y en los derivados complejos. Puedes depositar algo de dinero en un contrato financiero que te dará beneficios dependiendo de lo que suceda en los precios de ciertas acciones. Un programa informático podría estar vinculado a las cotizaciones bursátiles de Bloomberg y, dependiendo de lo que ocurre con determinadas acciones o con ciertas combinaciones de acciones, diferentes individuos recibirían fondos.

Susan Athey es profesora de Economía de la Tecnología en la Stanford Graduate School of Business. Es asesora en Microsoft y en RippleLabs.

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