El principio de gradiente

El principio de gradiente

28 diciembre 2014, 17:58
Kalinkita
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¿Qué puede detener a una persona antes de hacer su primer movimiento? ¿Por qué millones de personas echan a un lado sus objetivos, sueños y pierden la esperanza mostrando impaciencia?

La causa fundamental es el gradiente abandonado. De acuerdo al diccionario de la rae un gradiente es la razón entre la variación del valor de una magnitud en dos puntos próximos y la distancia que los separa. Gradiente de temperatura, de presión. En lo que respecta a la vida, el gradiente significa un cambio gradual del capital tanto favorable como desfavorable.

Con un gradiente abandonado (violación del principio de gradualidad), por ejemplo en el deporte, una persona se desgasta físicamente tomando entrenamientos descomunales para al final desistir del todo. Observando a deportistas experimentados y a novatos, este último se esfuerza de más, sin embargo, decae rápidamente. A veces a la persona se le exige hacer flexiones de pecho contra la pared y obtener un pequeño éxito para pasar gradualmente a flexiones de pecho en el suelo.

La efectividad se demuestra en lo rápidas e inteligentes que son las acciones. Saltar arbitrariamente sin principio de gradualidad a un nivel avanzado es claramente descabellado. De tal forma sólo se puede llegar al desespero y causarse sufrimiento.

El hombre que viola el gradiente opera embebido en tensión, miedo. Tales acciones dejan una carga negativa, mas no un profesionalismo en lo que se hace. Hay que saber observar un gradiente correcto practicando constantemente. Usted no se hará a sí mismo experto sin cierta cantidad de práctica, sin embargo usted destruye cualquier deseo de tomar acciones si esta práctica llega a ser significativamente más difícil que su nivel actual.

Actuar para conseguir un logro complicado debe de tener un comienzo con pequeñas victorias. El novato, al que le dan tareas de su nivel, tiene grandes posibilidades de enamorarse de su trabajo, enorgullecerse de sí y su empeño, acumulará masa y profesionalismo; mientras él mismo no se sienta el dueño de su lugar de trabajo y empiece a trabajar rápido y efectivamente. No corresponde hacer un sobresfuerzo ya que gradualmente llegará a pesos más y más elevados.  La relajación con competitividad tarde o temprano le conducirá al poderío.

Imagínese lo bueno que sería estudiar rodeado de malos estudiantes con el riesgo de ser expulsado. Por ejemplo en el examen, el estudiante demuestra conocimientos brillantes en lo que respecta a una pregunta, sin embargo no se sabe las demás. El profesor da un certificado del grado de conocimiento y lo envía tranquilamente a rehabilitación. Así continua el proceso hasta el final para que el mejore cada detalle y pueda, al  final, adoptar la teoría estudiada a la perfección. Tal estudiante no tendría resultados negativos después de los exámenes; él sólo tendría la intensión ferviente de seguir perfeccionándose (está claro que si lo hace por voluntad propia). Y no importa cuánto tiempo gaste. Lo más importante es que salga como un profesional que desee trabajar según su especialización.

Si se adopta el gradiente se podrá corregir y alcanzar lo que esté en nuestra voluntad. No se preocupe  de no haber hecho algo o no haber tenido tiempo para hacerlo. Simplemente planee en torno a las partes más complicadas y hágalo. No es indispensable echarse encima diez problemas al mismo tiempo. Es posible resolverlos con ayuda del gradiente sin necesidad de privarse de la comodidad física y mental.

Las personas esperan resultados mágicos al instante, sin embargo a veces es necesario felicitarse a sí mismo cuando se realizan pequeños triunfos  en el camino al éxito.

En el arte también se puede escalar alto, simplemente desplazándose según el gradiente, y sin decaer en ánimo si ahora no se logra algo. Cientos de palabras escritas, cientos de horas de música en el papel, decenas de centímetros cuadrados de cuadros dibujados, les conducirán a al alcance de sus metas sólo si se proveen de la paciencia necesaria. La vida también es arte. Precisamente la creación progresiva de la obra de arte en la vida, la estética en todo, la confección de lo perfecto en un estilo meticulosamente revisado puede también entregarnos frutos de gran satisfacción.

Está bien que notemos cómo el progreso en forma de gradiente influye sobre la vida. ¿Bueno, y qué hay con los cambios negativos en el estado de ánimo? Tenemos en este punto un momento de vital importancia, este punto fue hallado por el reconocido humanista L. Ron Hubbard:

“Este hecho empírico (resultado de una observación demostrada): Nada queda para siempre exactamente en su forma original. Tal forma o estado es ajeno a este universo. Todo aumenta o disminuye. Parece que es imposible mantener el equilibrio o la estabilidad”

“Y así, poseemos tres tipos de acciones, y sólo tres: En primer lugar la expansión; en segundo lugar el esfuerzo por quedarse en el nivel anterior o ser invariable; y por último  la reducción o abreviación”

Por cuanto en este universo nada puede perdurar siendo lo mismo que fue antes, el segundo tipo de acción (esfuerzo por quedarse en el nivel anterior o ser invariable) pasa al tercer tipo (reducción), si y sólo si no interfiere o influye alguna fuerza de tipo ajeno. Por eso el segundo y tercer tipo de acción (conservación del nivel anterior y reducción) tienen potencial similar y ambos conducen a la reducción. Como resultado, sólo queda la expansión como la única acción constructiva que con frecuencia asegura la sobrevivencia”

Para ampliar, si el hombre no mejora su propia visa entonces la está conduciendo progresivamente al empeoramiento. Quedarse cruzado de brazos ahora puede, según el gradiente en el transcurso de algún tiempo, hacer devenir  la tragedia sobre uno mimo, la familia, colegas etc. De hecho la vida de un perezoso tarde o temprano se convertirá en un infierno árido.

En conclusión, se hace evidente la necesidad de tener en cuenta al gradiente en la vida, y paulatinamente mejorarla transformándose en la estrella de aquello a lo que se dedica.


Traducción Ottmar Humberto Flórez Jaimes

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