El dólar rompe su máximo histórico en Brasil y pasa de los 4 reales

El dólar rompe su máximo histórico en Brasil y pasa de los 4 reales

22 septiembre 2015, 22:19
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El real brasileño tocó hoy el valor más bajo de su historia contra el dólar estadounidense. Para comprar un dólar son necesarios 4,05 reales. Esto implica una devaluación de la moneda brasileña del 35% en lo que va de año y del 42% respecto a setiembre del año pasado. O, a la inversa, un aumento del dólar en Brasil del 53% en lo que va de 2015 y del 70% respecto a un año atrás. 


El desplome del real le pone más presión a la Argentina y a la decisión del gobierno de Cristina Kirchner, y de un eventual gobierno de Daniel Scioli, de no devaluar, o hacerlo en forma gradual. Este año el peso argentino se devaluó apenas 9%, y se depreció apenas 12% respecto 12 meses atrás. Basta comparar lo que pasó con las monedas de ambos países para comprender el atraso cambiario en que quedó entrampada la economía argentina.

El dólar solo llegó a los 4,0 reales en octubre de 2002, cuando los mercados financieros estaban asustados con la elección como presidente de Luiz Inácio Lula da Silva, considerado por muchos de los inversores de la época como un izquierdista radical.

Trece años después, el real vuelve a estar fuertemente presionado y acumula una depreciación en lo que va de año, afectado por las turbulencias económicas y políticas de Brasil; y por las dudas sobre China, la segunda mayor economía del mundo.

Según el boletín Focus que edita el Banco Central (BC), los 4 reales por dólar será el tipo de cambio de 2016. Los 100 analistas de mercado que el BC consulta para elaborar su boletín habían dicho, a principios de 2015, que esperaban ver el dólar en 2,80 reales recién para el año que viene. La realidad superó todas las expectativas: el ajuste de la divisa norteamericana superó en 42,86% aquella previsión inicial.

Nada parece atenuar el pesimismo alrededor de una pronta recuperación de la economía brasileña. Según los analistas consultados por el Central brasileño, la contracción deberá ser mayor a lo esperado hace un mes atrás: anticipan para 2015 un retroceso del producto bruto interno de 2,7% con una inflación anual de 9,3%. 

Los agentes del mercado consideran que las cosas pueden todavía empeorar si en las próximas semanas alguna otra agencia de rating de la deuda soberana decidiera bajar la nota de Brasil. Hace dos semanas, la decisión de Standard & Poor´s de ajustar hacia abajo la calificación del riesgo del país, que cayó al llamado “grado especulativo”, llevó al gobierno y a las fuerzas políticas a la máxima tensión. 

Pasados esos momentos, que llevaron a pensar a la oposición que la presidenta Dilma Rousseff no podría prolongar por mucho tiempo su mandato, los roces políticos parecen ahora más calmos: especialmente están más atemperadas las relaciones entre el Congreso y el Palacio del Planalto (la sede gubernamental).

Es imposible saber cuánto durará la calma. El problema más agudo que enfrenta Rousseff y su gente en lo inmediato es lograr que el Parlamento le apruebe la “contribución a las operaciones financieras”, también llamado “impuesto al cheque”. Aunque el proyecto prevé una alícuota del gravamen baja, 0,02%, su aprobación ha encontrado fuerte resistencia entre los legisladores.

De más está decir que es un tributo rechazado por la población, que usa las cuentas bancarias para movimientos salariales. Mientras la desvalorización del real crea dudas (no se sabe dónde para) y redobla a mediano plazo las presiones inflacionarias, hay sectores que ya reciben beneficios de la devaluación: precisamente los grandes exportadores, tanto de materias primas como industriales.

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