Repsol: Tecnología que sube como la espuma

Repsol: Tecnología que sube como la espuma

14 agosto 2014, 14:33
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Eleconomistaamerica.com: Los caminos de la innovación son, a menudo, inescrutables. Algo así podría decirse de Repsol, una compañía petrolera de relieve internacional, cuyo Centro de Tecnología no solo explora nuevas formas de descubrir hidrocarburos, sino que también investiga diferentes compuestos que, en apariencia, poco tienen que ver con su sector.

Es el caso de las espumas, un material que integra los colchones de viscoelástica, por poner un ejemplo, en cuya fabricación está presente el carbono-de ahí la contribución de Repsol. Pero ¿son realmente tan importantes estas composiciones?

Para empezar, es preciso señalar que no todas las espumas son iguales: las hay rígidas, flexibles, blandas? Sus propiedades dependen de los componentes de un material llamado poliuretano y de su método de fabricación. En el Centro de Tecnología Repsol se desarrolla uno de esos componentes, los polioles, con el objetivo de que las espumas sean cada vez más sostenibles.

Además, las espumas tienen una estructura muy particular, ya que en el proceso de fabricación se crean celdas en su interior que contienen CO2. Por eso, se llaman materiales celulares.

Por un lado, están las espumas rígidas, donde las celdas están cerradas. Los poros no están conectados entre sí, de forma que el aire que se encuentra dentro de ese material no puede escapar. Este tipo de espumas se puede utilizar, por ejemplo, como aislantes térmicos y acústicos y las podemos encontrar en materiales de construcción o incluso en nuestros frigoríficos.

Por otro lado, en las espumas flexibles, las celdas se encuentran abiertas. Están conectadas unas con otras, de tal manera que cuando se aplica una presión sobre ellas, el aire de las celdas puede escapar y la espuma reduce su propio volumen. Sobre todo se utilizan en colchones o sillones.


En nuestro día a día

Una de las características más importantes de las espumas flexibles es la resiliencia. Quizá muchos hemos oído este término al ir a comprar un colchón viscoelástico. ¿Y qué significa? Cuando aplicamos una presión en la espuma, se deforma porque estamos transmitiendo una energía. La energía que nos devuelve la espuma es la resiliencia y está relacionada con la capacidad de recuperación de la forma original. En función de esta característica, podemos decir que las espumas son HR (high resilience), convencionales, o viscoelásticas.

Por ejemplo, las espumas viscoelásticas están destinadas al alto confort por su gran capacidad de absorber la energía. Y es que si apoyamos nuestro cuerpo o tan solo nuestra mano en un colchón viscoelástico, el material se amoldará a nosotros.

Por el contrario, en el caso de las espumas convencionales su porcentaje de resiliencia es medio y por tanto son de confort normal. Se encuentran en productos que todos tenemos habitualmente en casa, desde sillones o sofás hasta las almohadas.

Y por último, las espumas HR, dirigidas fundamentalmente a los asientos de automóviles, tienen una alta resiliencia. Este tipo de espumas son más rígidas, por lo que no se deforman tanto.

En conclusión, la aportación de Repsol en el ámbito de las espumas no es, pues, menor. Por una parte, apunta a mejorar la sostenibilidad de un material casi omnipresente en nuestra cotidianidad; por otro, contribuyen a mejorar el bienestar y la seguridad: el descanso, en particular el logrado en horas de sueño, que nos puede proporcionar un buen colchón viscoelástico es capital para nuestra calidad de vida; cuando esta espuma integra el asiento de un vehículo, su participación en la seguridad del conductor puede ser definitoria.

Este y otros ejemplos ponen de manifiesto que Repsol es ya una empresa tan tecnológica como energética.

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